Respuesta a la carta al editor del Dr. José Alberto González Cáceres

CARTA AL EDITOR

 

Respuesta a la carta al editor del Dr. José Alberto González Cáceres*

 

Response to the letter of Dr. Jose Alberto Gonzalez Caceres to the editor




A: Dr. Francisco Rojas Ochoa

 

Profesor:

Una controversia de opiniones con enfoque científico, debe rebasar las posturas personales, por eso es importante una plataforma como la de la Revista Cubana de Salud Publica para tratar un tema tan polémico como la homeopatía. Esa es la razón por la cual creo importante y necesario una reflexión sobre la referida carta al editor, en la cual considero que no solo ha sido cuestionado el empleo de la homeopatía, sino agredido mi prestigio profesional, ambos sin argumentos sólidos para hacerlo.

Generalmente cuando de homeopatía se trata, las opiniones generan controversias de todas partes, donde la pasión y el sesgo van de la mano. Los médicos que la practicamos reconocemos sus bondades, mientras sus censores no la aceptan, a pesar de que en muchas ocasiones no la conocen lo suficiente por no disponer de información y además, por no haberla practicado.

Entre los aspectos cuestionados, se encuentra el efecto placebo sobredimensionado. En una búsqueda libre en Google académico, al poner la palabra efecto placebo con homeopatía, aparecen 1 280 referencias, sin embargo al modificarla por efecto placebo con medicamento alopático, se registran 147 referencias, de las cuales 47 (31,9 %) están contaminadas de la búsqueda anterior y otro número no despreciable, se refiere a la acupuntura y otras técnicas, lo que quiere decir, que se reduce considerablemente los trabajos donde se aborda el efecto placebo de los medicamentos alopáticos.

Lo anteriormente señalado permite identificar en la referida carta un prejuicio anticipado, el efecto placebo existe y ha sido estudiado.

La prescripción farmacológica (química, fitoterapia, homeopática u otras) es una de las funciones principales que asume el médico de familia, por lo que es fundamental conocer la farmacología, así como los aspectos no farmacológicos, los efectos adversos no específicos (nocebo), el efecto placebo, el costo y los aspectos éticos.

Negar los resultados de la medicina alopática, ofender y opacar sus resultados, sería un error histórico, además de poco ético. Pero sí es válido defender otros conceptos mostrando resultados, que aunque tienen que ser corroborados con métodos cada vez más precisos, han sido aplicados y aportado bienestar a miles de pacientes en la atención primaria de salud.

El médico de familia, entrenado en el conocimiento y manejo de la medicina natural y tradicional (MNT) y la homeopatía, puede sugerir cuando resulta adecuada una estrategia terapéutica, y es el paciente es quien debe decidir a cual acogerse, lo que éticamente seria un ideal realizable.

Coincido con el autor de la carta en que la homeopatía está incorrectamente llamada, tal como sostiene: "medicina no convencional o alternativa, mal llamada en Cuba medicina natural y tradicional […]", puesto que debería ser llamada solo homeopatía e incluso ser una especialidad, ya que está dentro del edificio de la medicina.

Es necesario ser médico para entender las enfermedades y sobre todo al enfermo, por lo que pudo haber sido reconocida como la alergia, la inmunológía o cualquier otra especialidad, y fue la OMS quien entendió nómbrala como tal para estandarizar practicas en todo el mundo. En países como Brasil y México entre otros, la homeopatía forma parte del currículo premédico y de posgraduado hasta llegar a una especialidad.

Las investigaciones del tema homeopático siempre han existido, en 1926 Kolisko1 observa el crecimiento de germen de trigo con nitrato de plata (Argentum nitricum) homeopático. Posteriormente sus hallazgos se reproducen en cuatro estudios independientes.

En la década de los noventa del siglo XX se marca un hito en la historia de la homeopatía como ciencia. Se incorporan grupos de todas las áreas de las ciencias naturales, la interdisciplina llega a su mayoría de edad. Participan de manera notable inmunólogos, biólogos, ingenieros en electrónica, botánicos, patólogos, zoólogos, físicos, agrónomos y fisicomatemáticos.

Por el rigor y calidad de las investigaciones comienza la era en que artículos científicos sobre homeopatía, se publican en revistas no homeopáticas2 como el British Medical Journal, Lancet, British Journal of Clinical Pharmacology, Thorax, Hematology, Pediatrics, Human Toxicology. Además se encuentran en revistas indexadas no médicas, como es el caso de Nature y FASEB, Physical Review Letters, destinadas a investigaciones en ciencias naturales.

Para nadie es un secreto que se debe profundizar en el empleo del método cientifico3 y aportar resultados cuantitativos, cualitativos y mixtos, pero esta debilidad no es exclusiva para la homeopatía. Abogamos por mejorar las investigaciones, comprobar los resultados, proponer hipótesis y refutarlas, esto ayudará a elevar la credibilidad.

También es necesario hacer un llamado para fomentar controversias sustentadas en resultados tanto de las investigaciones cubanas como foráneas y cubrir los espacios de criterios parcializados y ofensivos, los que alejan las posibilidades del dialogo, del entendimiento y solo logran distanciar y confundir a los profesionales que no se encuentran bien informados en el tema.

La recomendación que he exhortado en el artículo objeto de crítica,4 es: "Contribuir a la apertura de espacios para proyectos investigativos nacionales, que apoyen la labor asistencial del médico de familia en la atención primaria de salud". Es curioso, que la carta al editor no fuese remitida a la Revista Cubana de Medicina General Integral donde fue publicado.

La medicina centrada en el paciente y la familia, es justificadamente la tónica de esta disciplina y la razón de ser de un médico, puede o mejor aún, tiene el encargo social de verificar en la práctica clínica sus supuestas bondades, por lo que remito a los interesados del tema a las memorias de los congresos de BIONAT 2006 y 2010 para que pueda actualizarse en materia de investigaciones nacionales. La medicina basada en evidencia (MBE), no puede ser un eslogan o peor aún, un pretexto para atacar lo que no se conoce y no se practica, es por el contrario una necesidad imperiosa en toda la medina que ejercemos.

La MBE puede ser entonces una vía adecuada para discernir sobre opiniones controversiales acerca del empleo de la MNT en Cuba.


Fraternalmente

MAYRA NOELIA RIVERÓN GARROTE **

Universidad Médica de La Habana.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Kolisko L. Physiologischer Nachweis der Wirksamkeit kleinster Entitaten bei sieben Metallen. Goetheanum Verlag, Dornach. Schw Guajardo Bernal G. La homeopatía y el método. Mexicali: Ed. Malabares; 2004.p. 9.

2. Guajardo Bernal G. La homeopatía y el método. Mexicali: Ed. Malabares; 2004.

3. Bracho G, Varela E, Fernández R, Ordaz B, Marzoa N, J Menéndez, et al. Large-scale application of highly-diluted bacteria for Leptospirosis epidemic control. The Faculty of Homeopathy. Homeopathy. 2010;99:156 -66.

4. Riverón Garrote MN. La homeopatía como propuesta válida para la atención primaria de salud. Rev Cubana Med Gen Integr. 2012 [citado 17 de May 2013];8(2):65-71. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252012000200007&lng=es

 

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* La carta al editor citada está publicada en la Rev Cubana Salud Pública. 2013 [citado 12 Ago 2013];39(2):406-11. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864 -34662013000200020&lng=es

** Especialista de II Grado en Medicina General Integral y en Medicina Natural y Tradicional. Asistente.
Dirección electrónica: mriveron@infomed.sld.cu

 

 

Recibido: 3 de junio de 2013.
Aprobado: 10 de junio de 2013.

 

 


 

 




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